Caída en el comercio marítimo entre China y EE.UU.: consecuencias globales para la logística internacional
El comercio de contenedores entre China y Estados Unidos atraviesa una de sus peores caídas desde la pandemia. Desde el pasado 9 de abril, las exportaciones desde el gigante asiático hacia el mercado estadounidense se han desplomado, pese a que el gobierno norteamericano —liderado por el presidente Donald Trump— eximió temporalmente de aranceles a varios productos electrónicos, aunque mantuvo un gravamen mínimo del 145% sobre el resto de las exportaciones chinas.
Según datos de Freightos, algunos buques están saliendo desde puertos chinos con solo el 50% de su capacidad, debido a cancelaciones masivas de pedidos por parte de importadores norteamericanos, quienes han visto sus costos logísticos duplicarse en pocas semanas. Esta situación ha llevado a las navieras a implementar blank sailings (cancelaciones de itinerarios) a una velocidad que recuerda al colapso de la demanda durante los primeros meses de la pandemia.
Inventarios altos y estrategia de espera
Según Judah Levine, jefe de investigación de Freightos, muchos importadores estadounidenses adelantaron embarques en los últimos meses para prevenir el impacto de los aranceles. Esto les permite ahora mantener inventarios suficientes para soportar una pausa prolongada en nuevos pedidos, mientras esperan claridad sobre la política comercial futura.
Las recientes declaraciones del presidente Trump y del secretario del Tesoro sugieren que podría haber una desescalada en el conflicto arancelario y una eventual reducción de las tasas impuestas a China, lo que genera algo de optimismo en el mercado.
Europa e India: nuevos destinos en el foco de China
Mientras el comercio entre China y EE.UU. se enfría, Europa e India comienzan a posicionarse como destinos alternativos para las exportaciones chinas.
A pesar de la capacidad récord en las rutas Asia-Europa, las navieras no han cancelado tantos itinerarios como en el caso del transpacífico, lo que indica una mayor demanda hacia el viejo continente. Algunas líneas navieras incluso estarían redireccionando carga originalmente destinada a EE.UU. hacia Europa, lo que genera preocupación en la Comisión Europea, que ya comenzó a monitorear el aumento de importaciones chinas ante el riesgo de congestión portuaria.
India, por su parte, se anticipa como un receptor creciente de productos terminados chinos, en caso de que el país asiático busque diversificar aún más sus mercados de exportación.
China responde: tensión con terceros países
La reacción del gobierno chino no se ha limitado a las represalias contra Estados Unidos. Según analistas internacionales, China ha advertido a terceros países que podrían enfrentar consecuencias si ceden ante la presión de Washington y limitan su comercio con el gigante asiático. Este clima de tensión comercial global añade un nuevo nivel de incertidumbre para las empresas que operan en rutas internacionales.
Temporada alta anticipada y alzas de tarifas
Mientras se define el panorama, muchos importadores están adelantando sus embarques en otras rutas clave, antes de la fecha límite de julio para la aplicación de nuevos aranceles. Esto podría generar una temporada alta anticipada, pero más corta, en mercados alternativos.
Las navieras ya han reaccionado:
Maersk anunció su recargo PSS (Peak Season Surcharge) en la ruta Asia–EE.UU., excluyendo los embarques desde China.
Se han implementado recargos de hasta US$2.000/FEU para el mes de mayo en varias rutas, anticipando un aumento temporal de la demanda.
Comportamiento de las tarifas: una caída contenida
Pese a la fuerte caída en la demanda desde China, las tarifas no han colapsado. Gracias a las cancelaciones de itinerarios, las navieras han logrado mantener cierta estabilidad en los precios.
Según el Freightos Baltic Index (FBX):
Asia – Costa Oeste EE.UU. (USWC): -5%, llegando a US$2.343/FEU
Asia – Costa Este EE.UU.: -5%, alcanzando los US$3.467/FEU
Asia – Norte de Europa: -1%, situándose en US$2.340/FEU
Asia – Mediterráneo: +7%, subiendo a US$2.935/FEU
Esta última alza podría estar relacionada con el desvío de volúmenes desde el transpacífico, lo que genera presión sobre las rutas alternativas.
Proyecciones: ¿qué esperar para el segundo semestre de 2025?
La Organización Mundial del Comercio (OMC) proyecta que, si se mantiene la actual guerra comercial, el comercio mundial de bienes podría contraerse hasta un 1,5%, y las importaciones de EE.UU. caerían más de un 10%.
Dado que los primeros meses del año mostraron volúmenes fuertes por embarques anticipados, se espera que la mayor caída se produzca durante la segunda mitad de 2025. Una eventual desescalada podría amortiguar el golpe, pero muchos operadores ya anticipan un segundo semestre más lento de lo habitual.
¿Cómo afecta esto a tu negocio?
Las tensiones entre China y EE.UU. no solo afectan esas dos economías. Los desvíos de carga, la volatilidad de las tarifas y la incertidumbre arancelaria impactan toda la cadena logística global, desde la planificación de inventarios hasta la selección de rutas y proveedores.
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